martes, 7 de abril de 2015

Observar

Vacíos entre palabras, vacíos entre espacios, soledad entre sentencias, me sentía solo.
Una vez que acabaron de devastarme, me senté y esperé que alguien viniese a mi rescate, pues eso es lo que siempre hago.
Viví en un sueño por dos semanas, vivía una realidad alternativa. Yo un animal cautivo, y el alguien que haría lo que fuese para encontrarme, pero la ilusión terminó a la pocas semanas.
Viví sin entender mucho tiempo, mirando a las estrellas y esperando que llegara el otoño para confundir a aquellos que dudaban de mi falta de lágrimas, así nunca nadie las vería. 
El otoño tiene algo mágico, trae paz y desesperanza. Todos se encuentran a mitad de camino. Las hojas los bendicen mientras caen de los árboles. La neblina tapa los rastros de amantes. El frío obliga a los abrazos a hacerse presentes. A mi, me trae soledad.
Esperé y esperé, con pena en el corazón, pero con la esperanza a flote.
Me quedé por horas eternas mirando aquellos nuevos ojos, confundido con el mar que podía ver dentro de ellos. Pero en ese mar, me perdí.
Quise entregar algo nuevo, quise actuar como debía, sin miedo, sin frenos, sin barreras.
Quise disfrutar de este nuevo tiempo, de una nueva oportunidad.
Quise desocupar aquél espacio que alguien más había dejado hace apenas unos días atrás.
Quise y quise y quise, pero siempre hay algo algo algo que no terminé de esconder.
Un día, caminando por senderos llenos de desolación, me sentí seguro, y pude entender. Los árboles me miraban hacia abajo, haciendo referencia. El tiempo me apresuraba, el se agotaba, solo quedaban horas para ayudarme a entender. Mis pasos con premura me hacían volver al principio, debía repasar todos los detalles. 
El río corría ante mi, y llevaba consigo algo más que vida, tal vez muerte.
Un grito en el camino me despertó, me renovó, me hizo sentir quien era, hacia donde iba.
Comencé a danzar en el viento, las palabras se atascaron una a una en mi garganta. Una a una las frases llegaron a mi cabeza.
No debía, no podía, no quería pronunciar aquellas frases. Tenía miedo, sabía que una de ellas era soledad, era voluntad, sabía que era renacer.
Sabía que debía hacer, mientras seguía danzando.
Debía perder todo mientras podía, mientras aún quedaba algo de mi. 
Ahora sé que debía saber, ahora sé porque esperaba con ansias el otoño, ahora sé porque mis pasos denotaban un ritmo ajeno.
Mis manos ya no eran las mismas, mi cuerpo ya no era el mismo, mis ansias ya no eran las mismas, yo ya no era el mismo.
Algo se llevó, algo me quitó, algo cambió, algo algo algo.
Tanto tanto entregué, que ya no había nada más. Tal vez actué un papel, y decidí por el y por mi. 
Las palabras no fueron necesarias, ni el viento ni la lluvia para hacer aquella escena más de película.
Un beso de saludo y ni una palabra de despido.
Me quedé como debía, solo, sin nada, sin todo, sin nadie, sin todos, sin destino, sin pasos, sin palabras.
Y me alejo del mundo, porque es lo que debo hacer. Me alejo del mundo para poder volver a ser yo, sin nadie, solo yo.

miércoles, 4 de marzo de 2015

Tuve miedo, tengo miedo, tendré miedo.

Desperté un día, repitiendo tu nombre mil veces. Desperté una tarde, y tu rostro se reflejaba en las luz diáfana que rociaba mi rostro de certidumbre. Desperté una noche, y ahí estabas, ya no eras más un artificio, no eras más una visión, eras una realidad utópica.
Me hundí en culpa sin entender que hacía. Nunca conocí una realidad tan abstracta como ello, el amor, que era el amor más que sufrir y perseguir. Entender que era el amor, era un desafío. 
Era tiempo de deshacerme de fantasmas, de historias sin principio y sin final, de deshacerme de toda la pesadumbre que llevaba conmigo y se acumulaba en los surcos del alma y que van acabando de poquito con tu ser. 
Tomé mis lagrimas y las guardé en un lugar seguro, no me gusta que otros entes sepan que el alma mía es tan tenue y sutil, madre siempre me enseñó a guardar apariencias.
Agrupé toda evidencia de debilidad y la quemé, se fue, desapareció, se desvaneció.
Borré aquellos besos ocultos de madrugada, esas manos que se entrelazaban ocultas entre aquellos destellos en el tiempo, las miradas cómplices sin sentido, y los amigos en común, todo a la basura.
Me preparé por días para recibir aquello que estaba destinado a llegar, sin saber que en el proceso, estaba lastimando a alguien más.
Presumí de tener el alma más fuerte, de poder controlar lo incontrolable, y de obviar el amor como materia concerniente, pero no era así. Cada vez que una lágrima se secaba, mi alma crecía y se restauraba, y fueron muchas las lágrimas que tuvieron que secarse. Y ahí estabas tu, serenidad ante todo, sin miedo, con alegría, sin miedo, con endereza, sin miedo, con aquellos ojos impasibles..sin miedo.
Nunca entendí como sucedió, solo sé que pasó. Entendí quien eras, de donde venías, porque venías, pero nunca entendí ¿porque yo?, si cualquiera era mejor que yo.
Presumí de tener seguridad, pero aquella convicción era falsa. Me jacté de tener fuerza, pero todo lo que tengo es fragilidad. Presumí de tener amor propio, pero todo lo que tenía eran inseguridades. Presumí de estar entero, pero lo único que me quedaba era un alma hecha pedazos.
Tuve miedo, tuve miedo, tuve miedo, tuve terror de dejarte entrar. Fue un proceso aún más largo que el hacer entender a aquellos que me rodeaban de mi osadía, creo que de alguna forma ellos creyeron, hasta cierto punto, todas las mentiras de las que los fasciné por años, un ser humano sin sus características primordiales.
Aprendí a ser inerme de nuevo, y mostrarme como tal ante el mundo, a confiar en las personas y entender el estado humano como tal, lleno de debilidades y errores. Aprendí a mirar a los ojos y decir la verdad inmaculada . A prendí a que no debía herir a otros para poder mantenerme estoico, de hecho, aprendí a que no debía permanecer fuerte, sino más bien frágil para afrontar el mundo. Aprendí a amar mis lágrimas y disfrutar las penas. Aprendí a abrazar de nuevo, y a disfrutar del amor que otros podían brindar, ese amor de familia puro, ese amor de amigo supeditado. Aprendí a escuchar sin tener que responder. Aprendí a dejar de pelear con mi necesidad de perfección. Aprendí tanto, sólo para poder estar listo.
Llené mi mente de letreros llenos de esperanza, mis ojos de imágenes del mundo, mis orejas de melodías sin fin, mis manos de nuevas sensaciones, mi cuerpo de vulnerabilidad.
Ante mi, tu, y ante tu, yo. 
Nos vimos, cruzamos miradas a medida que la noche avanzaba, me acerqué a ti y fue el fin de una historia, y el comienzo de otra. 
Tus ojos miraban los míos con profundidad absoluta, tus palabras y las mías se sentaron a planificar una tregua. Tu cuerpo y el mío una melodía. Y tus ojos, nuevamente, directamente impactando los míos, como un planeta nuevo por descubrir, un planeta cn una nueva historia de la cuál ser parte.
Pasaron días y días, y todo era nuevo. Celos, ansias, ganas, latidos, besos, manos, palabras, corazón, palpitar, sol, historias, soluciones, sueños.
Con miedo seguí adelante, con histeria continué, con terror dije mis primeras palabras, con ansias esperé, y con el corazón roto una vez más terminé.
No puedo culparte, no lo haré jamás. Merezco todo, merezco todo, merezco todo (debo repetirlo todos los días para no odiarte)
Tuve miedo, me arriesgué, tomé posición, con inseguridad dije aquellas que se encontraban en lo más profundo de mi garganta, de donde al parecer nunca debieron salir. Y ahí quedé, como temí, solo como al principio de esta historia.
Una historia que se repite una y otra vez, sin importar los personajes, sin importar los escenarios, sin importar los días, los meses, los años. 
Tuve miedo porque tuve un corazón que rompieron sin justa razón. Tengo miedo porque me está costando trabajo tomar esos pedazos pequeños que te entregué y quedaron en algún lugar. Tendré miedo, porque a pesar de haber cambiado, en algún lugar aún se encuentra el pendejo inseguro que solo quiere renunciar a sentir.


jueves, 11 de diciembre de 2014

Enseñanzas

Aprendí a vivir en tus silencios, entre tus mensajes inequívocos.
Aprendí a existir en tu inexistencia absoluta, tu falta de decoro, tus razones obvias, tus palabras vacías y al viento.
Aprendí que un beso tuyo, simplemente es un regalo que nadie atesora más que yo.
Aprendí a prescindir de tu voz, de tus manos que cubrían esos pedazos de alma que caían a veces mientras el trago dejaba fluir apenas hacía efecto.
Comprendí entonces que tu falta de apego no es conmigo, es con el mundo. Que tu interés primordial jamás seré yo, siempre serás tu.
Yo aprendí, sufrí, morí y volví a vivir.
Sufrí un proceso de transformación que me dejó en donde estoy ahora, en la cima.
Contigo aprendí mucho más sobre el mundo de lo que jamás aprenderé con los que participantes de él.
Aprendí a caminar a las seis de la mañana de la mano de alguien más, sin importar miradas, sin importar el mundo, sin importar ni el frío, ni la lluvia, ni el viento, porque nada de eso existía.
Aprendí a esperar una llamada telefónica que jamás llegaría, y a alegrarse cuando sonaba mi teléfono.
Aprendí que los ojos son lo más bello de una persona, pues es en ellos donde vemos la verdad del ser, en donde puedo descubrir inmediatamente lo que piensas, lo que piensan, lo que pienso.
Aprendí a tomar las oportunidades que se presentan en frente, y a valor a aquellos amigos que casi pierdo por tu culpa.
Aprendí que te quiero, pero que me quiero aún más a mi. Aprendí que te quiero, pero que quiero aún más a mis amigos. Aprendí que te quiero, pero que a mi familia la amo.
Aprendí contigo que el tiempo es primordial, y por ende no puede ser tomado por amores pasajeros sin el consentimiento del otro.
Aprendí a hacer sufrir, a no esperar nada de nadie, así nadie esperaría nada de mi.
Aprendí a estar en silencio, a esperar pacientemente.
Aprendí que las canciones de amor, no son de amor, y que las canciones que hablan de la soledad, no son tan duras como pensaba que serían.
Aprendí a desarmar el tiempo, a destrozar recuerdos, a enmendar errores, a pedir perdón a las personas que hice daño por tu culpa, a mirar la vida de otro modo, a amar lo que tengo, y lo que perdí.
Aprendí que perder no es algo malo, sino más bien un proceso que debe ser abierto una y otra vez.
Aprendí que sufrir por ti es en vano.
Aprendí a no esperar por ti nunca más.
Aprendí que siempre serás parte de mi vida, y yo siempre seré parte de la tuya, pero sin existir en la vida del otro.
Porque lo más bello que me enseñaste, es que la libertad de mi vida, está por sobre todas las cosas del mundo, y que nadie puede ni debe quitarla. Que un segundo cuenta como un día, un día como un año, y un año como una eternidad. Aprendí que aún puedo besar tus labios, pero que los sentimientos se quedaron en aquellas calles que recorrimos, y que la lluvia las borró para siempre.

viernes, 29 de agosto de 2014

Nada es absoluto

Soy un creador, un destructor, un masificador y un ladrón. Creo y destruyo constantemente. Nada me parece real. Todo se encuentra estático y perfecto, sin solubles que me ayuden a contaminar. yo no busco perfección, yo quiero mantenerme estático, mis formas cambian, mis pensamientos desaparecen, mis emociones se escapan. No busco alimentar mis demonios internos. No quiero continuar una linea de vida recta y prolija que eventualmente terminará cortando mi alma. Yo vivo. Yo quiero vivir. Tengo ansias de vida. Tengo ansias de cambios constantes. Aquellos que osaron integrarse, a pesar de las adevertencias tatuadas con titna en mi cuerpo, fueron dejados atrás, en campos abiertos. En sólidas historias. En otros otros cuentos en los que el amor si perdura. 
En mi historia mi alma y sus partes están en construcción constante. Mi corazón palpita al unísono con una historia muy lejana y ajena. Una vertiente fría y casi congelada a la que asiste cada día, con la sola esperanza que el verano vuelva nuevamente. 
Esta es la historia de mi cuerpo. Frío y distante. Aún así permanece en estado constante de interacción con otros entes. Conectándose de forma platónica con otros, creando lazos con tiras de papel, para que aquellas lágrimas que se escapan sin ser bienvenidas las rompan y desaparezcan. 
Del dolor a la libertad, del conocimiento total a la ignorancia absoluta.Descontrol total de placeres que se mezclan y emergen cada noche en mi. 

miércoles, 7 de mayo de 2014

El amanecer de una noche

Siete meses en absoluto silencio. Siete meses de conversaciones intensas entre aquellos demonios que me atormentaron por años y aquellos y se apoderaban de mi desde adentro. Siete meses en los que mi alma se apoderó totalmente de mi ser, extirpé toda duda, todo relato inerte, todo sentimiento ajeno, hoy me siento vacío y listo para comenzar.

Describir en palabras lo que ni con imágenes puedo expresar sería una tortura, para mi, para mi, y para mi.

Un árbol comenzó a nacer en mi. Octubre fue un mes glorioso. Octubre de 2013, un mes en el que por primera vez escuché mi alegría interna, todo comenzaba a renacer. Placeres culpables y el cielo se iluminaba completamente. Mi melodía era completamente armónica, sinfonías menores que se mezclaban entre mi composición.
Las imágenes que fui creando, eran maravillosas, son maravillosas, serán maravillosas.
Los fantasmas uno a uno egresaban con título propio de mi. Serían reconocidos en la vida como unos maravillosos seres que se alimentaron por años de los miedos más profundos. No sabría decir exactamente cuál fue el hecho en concreto que los alejó. Pero se fueron sin despedirse, todos a excepción de Ovo, el siempre se encargó de dirigir mis fracasos hasta el final, aún permanecería conmigo por un tiempo más.
La naturaleza comenzaba a resurgir en mi, nuevas palabras, nuevas composiciones, colores que nunca antes había visto, todo era nuevo y maravilloso. El mundo entero podía ser observado desde cinco dimensiones esta vez. Cuanto amor, cuanta alegría, cuanta pena, cuanto fracaso.
Me senté un día junto al río a analizar, y todo era diferente. Ese gran monstruo que siempre estuvo observándome desde enfrente ya no estaba, ahora podía verlo pequeño. El retorno ya no era oscuro, ya no se llenaba de pensamientos suicidas y ni de notas de despedida imaginarias. Ya nada era igual. Los árboles tambaleaban sus ramas de un lugar a otro celebrandome, lo sé, siempre fue así. El río en su conteo regresivo permanecía conmigo, ahora me conocía, me sostenía las lagrimas.
Esta vez me sentía unido a todos, y a nadie en particular. Me sentía parte de algo, de alguien, de muchos y de pocos, de todos. 
Mis sonrisas poco a poco se convirtieron en carcajadas absolutas. Mi interior no era invernal, ya no sentía frío, ahora florecía cada idea nueva en mi, cada pensamiento era premiado y absolutamente llevado a cabo, yo me sentía en explosión constante. 
Así comenzó un cambio que aun no culmina, que no se detiene, que se encuentra constante.
Las luces de la ciudad comenzaron a iluminarme, y yo a ellas. Cada ente que se entregaba por completo a la vida, y así lo hice yo. Comprendí que debía continuar en constante oscilación ante todos, ante mi, ante ti.
Cada mañana era una melodía nueva para el alma, una sinfónica totalmente distinta, un conjunto totalmente armónico.
Aquellos nombres que me acecharon por tantos años, simplemente se borraron. Los recuerdos desaparecieron, a excepción de los cientos de páginas escritas que darán cuenta por siempre de las obsesiones y los amores que quedaron en el olvido. 
La noche se volvió mas oscura, y mis ojos se adaptaron a ella. Ahora veo en lo azabache, ahora distingo depredadores, ahora sé luchar.
El ritmo se encontraba junto a mi, jamás me abandonó. Las palabras sentadas en el suelo esperando un orden coherente, pero en medio de esta creación ya no hay orden, ni reglas, ni juegos, ni nada que pueda ordenar, ahora soy yo, sin nada, con todo, en medio del mundo.
Ahora gobierno, ahora entiendo, ahora entrego y quito absolutamente todo, ahora si.
Pero en el paso a mi libertad, de mi mismo, herí. No me siento culpable, no me siento responsable, no siento pena, pero debiese. Llegó en un momento neutro, y en eso, ni siquiera yo puedo dictaminar.
Para cambiar, el caos debe gobernar. Mi mente y mi vida fueron un caos constante durante algún tiempo. Caí en reverencias absurdas, senderos sin razón, armonías sin sentido. Pero acabé, pero terminé, y entendí.
Amanecí de una noche constante. Ahora la luz completa se acumula dentro de cada paso. Y atardecí a la oscilación.

domingo, 8 de septiembre de 2013

Energía

Estoy tan lleno de energía de vida que duele. Tengo tanto que decir que mi garganta se cierra y las palabras se quedan atoradas en algún lugar entre mi estómago y mis pulmones. Tengo tantos sueños que mi cabeza no entiende ni divisa la realidad externa. Tengo tanto dentro, tanto que se acumula, tanto que duele, duele el corazón, el estomago, la cabeza. El aire a mi alrededor es denso, es oscuro, está falto de vida.
Tengo tanta vida, tengo tantas, tengo tantos meses, tengo tantos planes, tengo tanto tanto tanto y no queda nada, me desespero, la respiración se torna difícil. Todo lo he perdido, porque tengo tanto pero hay cosas que ya perdí, y que quiero de vuelta, y que nunca voy a tener. 
He pasado mi eternidad finita en un lugar tan oscuro, que aún la misma felicidad se digna a aparecer por ratos tan estrechos, tan cortos, tan mínimos y desaparece, y yo permanezco en ese estado eterno del que no sé salir. 
Oprimo cada uno de los puntos a los que destino aquellos que alejo con velocidad máxima. Todo enardece la vida, todo se oculta tras mis trincheras. Mi voz tiene tanto brillo, que alumbra aún en esa oscuridad, las palabras son mis espadas, ellas fortalecen cada una de mis debilidades externas, las internas se debilitan a cada segundo, pero el enemigo no las conoce, ni siquiera yo les conozco. 
Estoy tan lleno de vida, y el tiempo es tan corto. Estoy tan lleno de tanto que el todo se absorbe dentro de de esta oscuridad, dentro del vacío. Son las penas las que sofocan la vida mía, pero son ellas las que me absorben y me dirigen en una creatividad absoluta, y puedo sumergirme por horas, por días, por semanas completas. Cada día algo en mi se acaba, algo en mi se apaga, algo en mi cambia. Cada día algo en mi crece, cada día algo en mi se retrae, algo en mi aparece y desaparece. Mi mente parece cielo en día de tormenta, se deja llevar por horas, la oscuridad desvanece todo, y pequeños pedazos de ideas caen constantemente.
Estoy tan lleno de energía que me alejo para poder controlar aquel poder interno. Tengo la necesidad de esconderme de todo aquél que pueda alimentar aquello energía, porque cuando se desata caigo al suelo, y no logro detener el proceso; ella acaba conmigo.
Las sombras recorren cada cuarto, cada cuento, cada escrito, cada poema, cada historia, cada vida mía. La luz siempre esquiva, se asombra cuando me encuentra impávido, deseoso de vida, ávido de locura. La locura es un estado en el que habito de Viernes a Domingo, un estado inconcluso, dañino, perfecto y total.
Estoy tan lleno de energía, que lo sé, un día ella acabará conmigo.

sábado, 7 de septiembre de 2013

Sueños inmóviles

Cada pedazo de verdad impactando tiernamente cada espacio del cuarto cerrado. En cada espacio vacío un estante que ayuda a separar cada todo en su lugar. Un diamante que se mantienen en posición para poder llevar a cabo cada esperanza programada en el camino. Un hechizo que se ha dispuesto para poder lograr una idea, un deseo.
Se destruyen en sólo segundos los cimientos atisbados de un sueño, de una idea preconcebida que nunca tuvo razón de ser y jamás lo tendrá. Un sueño, una canción, una tormenta prometida y encadenada a existir por siempre como un recuerdo de aquellos sueños. 
Cuerdas de una guitarra que por dentro parecen describir una historia aún mas profunda que el corazón mismo. Una maraña de palabras necias que se mezclan lentamente con la realidad que se acaba al comenzar una nueva oración. Los sentimientos ebullen a cada segundo, continúan esparciéndose con mayor rapidez, las palabras comienzan a tomar forma, nombres, deseos, lugares, horas, números. Observo, leo y calculo, me vuelvo inconsciente e inconsecuente, no puedo dejar de establecer patrones y de proyectar, lo intento, pero no puedo.
La oscuridad una vez más es parte del cuarto, el silencio torna en torno a una pantalla fría, una hoja sin razón, una mano erguida al viento, el humo del cigarro. Los contornos se vuelven filosos, la sobriedad parece desaparecer, la ebullición se produce en segundos, el volar parece el estado último.
Frente al espejo se presenta un personaje totalmente ajeno, con ojos cansados y labios secos, me pregunta sobre conceptos desconocidos, mi cuerpo se congela por horas, y me sacudo de un lado al otro. Los sueños se protegen de mi, se esconden, el espejo les da seguridad.
La luna se convierte en sol, alumbra todo, una canción se encarga de oscurecer todo aquello que ha sido puesto a prueba. Al final del camino encuentro una voz, me llama con seguridad, es hora de unirme a un encuentro.
Mis pasos lentos se dirigen hacia destellos de luz, se encuentran con miradas, incomodidad, muerte. Sonidos nocturnos que se convierten en la melodía del cuerpo y que acompañan a mis manos hacia el infinito para poder permanecer por mucho tiempo más. Mi cuerpo posee un hechizo, las formas cambian y se encargan de perecer en estado de sombra. Un sueño que se mantiene despierto, en la oscuridad, y salgo con un cigarro a su encuentro, me mira directamente, desafiante me indica el camino. Mi cuerpo no puede, no quiere, permanezco inmóvil y distante, por horas, por horas, por horas. Más formas rodean mi cuerpo, ni puedo evitarlo, la locura se mantiene en constante actividad en mi cerebro, intento hacerle desaparecer, pero en el camino desaparezco yo.
En un sillón cuento uno a uno los errores, las oportunidades, las miradas y las palabras, es hora de dormir y encontrarme con aquellos sueños inmóviles.


lunes, 2 de septiembre de 2013

Cambio de piel

Estaba buscando una razón para poder mutar, para poder intercambiar el conocimiento del mundo con el mío propio, y de cambiar la piel y renovar las energías que quedan atrás, aquellas que se vuelven una carga al camino. Mis ojos cansados buscaban una razón para poder sonreír, para poder entender un sentimiento poco diáfano, un tanto distorsionado, muy disuelto en el tiempo. Al final de los días parezco haber encontrado algunas de las piezas que perdí en el camino.
Una celebración que permitía a mi cuerpo permanecer en un estado más catatónico que de movilidad absoluta, un par de invitados primarios y secundarios que embellecían cada segundo de la noche fría que me entregaba la ciudad sostenida por pilares de fiesta. Un cuento que se enredaba en mi oreja, un canción que nacía desde lo más profundo de mi garganta, la canto y el mundo se detiene, mi cuerpo encuentra su camino en la evidencia absoluta.
Los pasos me elevan por encima del agua, por encima de aquellos seres humanos atrincherados en un galón húmedo y vacío, el show ha acabado. Los personajes primarios me acompañan en mi hazaña nocturna, otros esperan por mi presencia, ya no somos los mismos.
Una espera que renueva energías, conversaciones que comienzan a tomar caminos sin recorrer, extrañados y sencillos, amor por la belleza del cuerpo. 
Años y amores, credos y estruendos, la lluvia deja de caer y estampidos de personas se escuchan en la calle, por fin es hora de seguir el camino. 
Invitaciones, agradecimientos, abrazos y palabras vuelan y se van, miradas discretas que dejan sentimientos inconclusos e invitaciones secretas y amadas. El tumulto una vez se hace parte de la noche. Manos que se entrelazan y descubren la libido que había permanecido oculta por horas eternas, los minutos pasan rápido y personajes nuevos llegan a cubrir y reemplazar a aquellos que se alejan. La noche llega a su término y mis deseos nuevos se acomodan en un lugar en el que puedan ser visibles por el resto de la re-estructuración.
La mañana llega con violencia, el sol cubre parte de mi calma taciturna, y despierto al día, buenos días día, buenos días sol.
Las horas transcurren con rapidez incansable, el resto de los planes no se hacen esperar.
Son cientos las formas en que la inmaculada verdad se presenta ante mi, elijo y pruebo y decido continuar, mi mente comienza a viajar con mayor velocidad que mi cuerpo. 
Diez, veinte, treinta nuevos personajes llegan a mi lado, risas e ideas y palabras y estamentos se presentan con tanta veracidad que es imposible compartirlos a todos, decido esconderme por unos segundos. 
Manos violentas y extasiadas me incitan a ser parte de un encuentro nocturno único, yo acepto la propuesta. Cuánta maravilla en el acto de romper reglamentos y estamentos establecidos por normas sociales crónicas, cuanto placer escondido tras cada luz que destella mi cuerpo. Mi cuerpo se funde entre la oscuridad infinita en la que me veo envuelto y los destellos de luz que se apropian de aquellos rincones mágicos de mi anatomía, pura excentricidad. Monitoreo los procesos múltiples y encandilo a los invitados espías. Todo es sonrisas y promesas, todo es secretos y complicidad, yo no soy yo sin ser tu conmigo, soy yo cuando la soledad y la oscuridad me funden, entonces mi estado ominoso recurre a mi y soy yo. 
Las líneas rectas y sin forma son expuestas ante la luz y la oscuridad, miles de miradas e invitaciones, yo acepto las diferencias y las reglas, yo entiendo y pretendo, yo encuentro y deshago, yo profeso.
La noche llega a su fin, y algunos labios encuentran su camino hacia los míos. Fragilidad descrita en miradas fortuitas que se encriptan en mi alma. Mi cuerpo se derrite y colisiona, destellos profundos.
El sueño por fin derrota mi cuerpo y mi mente, es hora de comenzar a entender cada segundo vivido. Una vez más mi piel ha comenzado a renovar su estado natural y comienza a mutar a un nuevo estado natal. 



martes, 27 de agosto de 2013

Sentimientos

Colores que se mezclan y transforman, y crean algo totalmente nuevo. Nuevas formas y deseos, nuevas palabras que se acumulan de a poco en mi garganta. Nuevos sentimientos que quedaron abandonados y que jamás remendaron sus heridas. Nuevos miedos y sepulturas abandonadas. Me trastorno con la sola idea de volver a comenzar una vez más de cero.
Más de cinco semanas, más de un año, más de mil meses, así siento el corazón, blando y sin entendimiento.
Vulnerabilidad compartida, una testigo concreto que se esconde tras de las sombras que cubro con un mantel pequeño, una harapos que he escogido presuntamente para celebrar, pero que hoy sirven para cubrir aquello que se ha desgarrado una vez más. 
Escribo por horas infinitas, pero más aún, las palabras parecen desaparecer de mis dedos y de mi boca, esos sentimientos confusos que pelean y agolpan contra mi pecho continúan moviéndose, a punto de vomitar.
Lo cierto, la confusión que llevo dentro de cada vibra de mi cuerpo es causada por una emoción que sobrepasa lentamente mis poros, que sobrepasa mi piel, mi pelo y mi ropa. Sobrepasa cada capa de persona, y afuera está, camina y juega, ya no está en mi pecho, ahora me mira directamente a los ojos, se burla y ríe en mi cara. ya nada puedo hacer. Los abismos tremendos en cada una de las etapas que me he visto forzado a atravesar, son vacíos tremendos en cada uno de ellos, vacíos que jamás han sido entendidos, son atravesados y empapados de nada.
Me mantengo en silencio por unos momentos, en solitario completamente, mis pensamientos han quedado en otro lugar, era necesario dejarlos fuera de mi. Escucho la lluvia caer lentamente, uniformemente, como silencios blancos. Canta mi alma lentamente, soplos y armónicas sin fin. El frío ingresa prontamente a través de las paredes, los silencios se van. vuelven nuevamente mis miedos.
En mi espalada se agolpa un deseo tremendo de correr, simplemente correr. Mi cuerpo lentamente despierta del trance profundo en el que lo sumí por más de una hora, la lluvia amedrenta las ideas, he quedado en blanco.
Sigo los pasos abundantes de mi persona, observo con lentitud un espacio vacío en el horizonte, iluminado tenuemente por la luna oculta tras de las nubes que cargan lágrimas con ellas, como yo lloro por dentro, no logro echarlo a fuera.
Los árboles se mueven con presura, el cielo de un color anaranjado parece presentir el volcán que tengo aquí dentro, permanece quieto para poder inspirar las palabras.
Quiero entender concretamente lo que sucede, pero me es imposible, el silencio se hace más grande y extenso, y me cubre, y me vacía, y me aplasta.
La noche tenue alumbra todo aquello que no pertenece, a lo lejos diviso sombras que juegan y entendienden. Entes de sombras y de luz que participan de la vida, y yo desde lejos observo, e intento imitar su vivir, pero me es imposible, el tiempo y mi mente han quitado parte de la vida que nunca viví, es tiempo de comenzar a expresar sin sentido mis palabras, quizás algún día, dejen de emerger con tanta velocidad y agresividad y me permitan continuar.


martes, 20 de agosto de 2013

Un día yo tuve un gran amor

Un día yo tuve un gran amor, una hora, dos días, tres semanas, cuatro meses, cinco respiros, seis palabras, siete encuentros, ocho lágrimas, nueve años.
Un día yo tuve un gran amor, de esos amores que las películas prohíben, de esos amores de libros de cuentos, de esos que nadie quiere olvidar. Fuimos un amor fugaz, yo existí siempre, siempre existimos, pero siempre por separado.
Un día yo tuve un gran amor que llenaba cada espacio de mi cuerpo y del alma. Cada palabra emergía con más poder, cada cuaderno era suyo, los poemas que emergían con lentitud desde una oscuridad ciega. Yo fui todo, los dos fuimos todo, separados eramos nadie.
Un día yo tuve un amor de esos de televisión, un amor tan grande que se quedaba fuera del corazón. El sentimiento era tan grande que pasaba horas engendrando planes hasta el cielo, llenando hojas y hojas de palabras que jamás serían escuchadas. Sus palabras era preciadas, los contornos de su cuerpo eran perfecto y se ajustaban al mío con facilidad infinita. Yo era una obra de arte del amor, la magia era parte de mi ambiente, las sonrisas, las creaciones y la naturaleza. 
Un día yo tuve un gran amor que la naturaleza y yo cuidamos por años, nueve años para ser exactos. Sinceridad absoluta en cada segundo, canciones que emergían desde lo más profundo de mi, inspiración divina. Sus ojos eran inmensos, profundos y engendraban una red de seducción total. Su sonrisa tosca y verdadera, alegraba mi día, mi noche, mi tarde y mi mañana, cada segundo era preciado para amar.
Un día yo tuve un gran amor que nunca me amó, todo era perfecto, yo siempre le amé con un inquebrantable ímpetu, tediosos, meticuloso, metódico y apropiado. El amor siempre estaba ahí, siempre quería más, exigía sacrificios más allá de lo divino y lo terrenal, yo intenté dar todo por mucho tiempo, pero aún así, todo nunca fue suficiente, hasta que se fue y nunca más volvió.
Un día yo tuve un gran amor que desapareció, se desvaneció en la neblina matutina, se fue a volar por el norte, y no quiso volver.
Un día yo tuve un gran amor que se perdió en la inmensidad del mundo, cambió su nombre, sus ojos, sus labios, y se casó con la oscuridad; yo aún le busco para despedirme.
Un día yo tuve un gran amor, jamás lo voy a olvidar.



sábado, 10 de agosto de 2013

Alma fauna

Inverosimilitud esparcida por la tierra como lluvia en un día de tormenta, rayos de credibilidad en una amplitud establecida de ante mano, y yo, un armadillo en un mundo totalmente ajeno al dolor ajeno. 
Cuento con espejos del alma, en ellos mi reflejo se ve atormentado por todos aquellos recuerdos y las memorias que de a poco se acumulan en tantos desvanes como canciones sobre ellos. Quiero comenzar una nueva historia, quiero poder olvidar todos aquellos detalles que con tanta dedicación he aprendido a través de un camino que no ha estado exento de sentimientos que muchas veces se confunden y se esmeran en ser desapercibidos. Un corazón me espera a la vuelta de la esquina, un corazón nuevo, el que tengo de por vida ya está cansado, desilusionado y solitario.
Una vez en la cima de una montaña prometí siempre hacer lo que mi corazón quisiera, y siempre lo he hecho; el problema es que mi corazón no siempre acierta en cada una de sus decisiones, he dejado de tomar riesgos y siempre me encuentro tomando aquellos caminos que se sienten mas seguros, que en general incluyen la soledad como acompañante.
Me he lastimado tantas veces, tantas heridas de vida, todas ellas sin curar, sin sanar, sin entender, jamás aprendí. Anoche, mientras me encontraba rodeado de persona, preferí alejarme y entender el minuto en soledad, me alejé tantas veces antes que la lluvia ahora solo podía cubrirme mientras los demás se sentían hundidos en alcohol.
Las palabras estaban frente a mi, dos acompañantes fieles también, ellos veían de a poco como mi cara se deformaba, algunas ideas solitarias querían lucirse en frente de ellos, decidí partir antes que ellas pudieran extenderse, pues sólo yo les conozco y me da miedo que el mundo también lo haga. Me vencen al final, y salen disparadas como dos balas con destinos decididos previamente, y se enfrentan entre si, mis acompañantes se sofocan ante tantas palabras, me entienden y desentienden a cada momento, muchos sentimientos se mezclan en sus cabezas, lo sé, la palabra muerte siempre asusta cuando las ideas son tan radicales como las mías; desaparecer en medio de una noche y volar desde un puente para no volver a hacerlo nunca más, algún día lo haré.
Los recuerdos se disipan con el pasar de las horas, las palabras se sientan a pensar en nuevas formas de expresión, y yo los dejo descansar de mi, aún para mi de pronto es demasiado, mi cama me espera perpetua y en silencio.
Mi alma flora ha satisfecho con creces sus expectativas, las flores emergen en cada esquina de mi cuerpo y los árboles son alimentados con exquisita delicadeza para perpetuar su existencia dentro del ecosistema que tengo por cuerpo. Pero el alma fauna, aquella con impulsos animales tan fuertes que ha sido relegada y ocultada de mi, puesta en un lugar oculto, para evitar la sensación de alimentar al instinto que llevo dentro, con furor, con rencor, con pasión y encanto. Esa alma se encuentra en descanso por ahora, no estoy preparado aún para lidiar con ese tipo de inconvenientes aún.

domingo, 4 de agosto de 2013

Alma en códigos

Mi alma hoy día despierta y descansa, algo diferente en las horas presentes. Con el pesar del día, las palabras en la cabeza avanzan como ideas, senderos que se abren y caminos que se crean como causas perdidas en el mundo, últimas advertencias. Humedad clara que procede con tímida rapidez, avanza de manera intensa y se aproxima al lugar exacto donde las ideas se han acumulado, encuentra un nicho y expande un temor, con ello lágrimas, y con ello pena; mi alma está llena de penitas que están presentes en cada segundo del día, ocultas del mundo, ahí, dentro de un cofre secreto, nadie las conoce, nadie las escucha, yo no quiero hacerlo, ellas no me necesitan porque siempre se hacen presentes.
La pena se hace evidente, se encarga de amargar el té que he preparado para poder tentar al cuerpo y adormecerlo por unas horas, pero me es imposible, la pena es mayor. Mis lágrimas pequeñas caen una a una, los demás observan con tentación mi cara; tentación profunda de entender mi comportamiento errático, pero nadie me entiende y no quiero que lo hagan, mi mayor secreto soy yo sin ellos. 
Respiración profunda, corazón acelerado, y pensamientos abstractos completamente, es imposible continuar en la misma habitación, permanezco inmóvil y ausente a toda opinión, entes completos y complejos analizan las situaciones de la vida cotidiana con tanta naturalidad que atreverme a opinar sería completamente descabellado, no puedo entender las palabras que salen de su boca, ya he llegado a un estado totalmente ausente, es hora de partir. Tomo mi bicicleta, y salgo al encuentro de la incertidumbre. 
Con rapidez conduzco, pedaleo sin precaución, sombras a cada vuelta, los árboles que se mueven de un lado a otro, una tormenta espera por todo aquel que se atreva a salir, yo airoso me siento privilegiado; un espectáculo de la naturaleza frente a mi, inspiración pura. 
El camino se hace extenso, no sé que busco, tal vez acelerar a mi corazón con tanta fuerza
que sea capaz de expulsar a pulsaciones las preocupaciones banales de mi cuerpo, o tal vez cansar mi cuerpo a tal punto que mi mente deje de funcionar en estado emocional absoluto y comprenda que el estado físico es mayor y permitido, no lo sé. La oscuridad en progreso permite esconderme entre las sombras, no es bueno que las personas vean tanto sentimiento junto en los ojos, el velo jamás debe caer, ocultar hasta el fin.
El viento y el frío se hacen presentes, me empujan cuando es necesario y me detienen cuando el camino se hace absurdo. He partido sin destino, pero en el camino comprendo que hay un lugar en el que quiero estar ahora, se encuentra oculto en el río, he estado ahí tantas veces que es parte de mi. Llego por fin a mi destino, él está ahí, un monstruo grande y descuidado, tan profundo y lleno de habitaciones, un edificio abandonado en la costanera, ha estado ahí por años, abandonado a la espera de un nuevo dueño, pero nadie ha tomado en serio su valor, sigue en estado invisible.
Una canción llena mi mente frágil de recuerdos, de bien, de mal, de totalidades y pedazos inexactos, memorias que invento y creadas a partir de una realidad jamás absoluta, resoluciones finales a cuentos que comencé a escribir hace mucho tiempo, tiempo muertos e indefinidos, sentimientos que encerré por años en frasquitos tan pequeños que los perdí en el camino, mudanzas de piel y de alma, prestaciones, valores, conquistas y fracasos, todo sale y se enfrenta y lucha por sobrevivir, tienen miedo de volver a esconderse en mi mente tras los miedos que tengo, que son mayores en cantidad y en volumen. Desde que era un niño guardé tanto en mi, tanto en mis posibilidades de cajón de recuerdos, que puedo hacer un mar entero de mi vida, escribir una historia me parece inevitable, aunque los detalles son tantos que podría perderme en uno de ellos y jamás escribir el fin. 
Yo, en mi entidad invencible, pretendo entender en mi totalidad una determinación absurda; ese edificio muestra su mejor cara para mi, cada habitación tan obscura y vacía, tan llena de nada, tan llenas de secretos e historias por contar, por inventar; cada una de ellas con personajes, voces y caracteres tan complejos y únicos, cada uno de ellos debiese celebrar. Un par de horas pasan, el frío vuelve a mi cuerpo, el edificio se despide de mi, debe volver a dormitar en estado eterno, es hora de regresar. EL río se hace presente, con un oleaje digno de ser presentado y celebrado, el viento se hace más fuerte esta vez, frena con mayor fuerza mi viaje, tal vez espera que cambie de opinión y me una a su viaje, aquel viaje que algún día realizaré, me iluminaré en los cielos infinitos y jamás regresaré, pero algo me dice que hoy no es el día. Una bandada de pájaros blancos se esparce en el río, se reencuentra en el cielo y desaparece entre aquellas nubes cargadas de grises, una segunda bandada hace lo mismo, y una tercera, cuánta belleza encarnada en los animales que iluminan el cielo en una noche gris, cada grupo persigue a los demás sin siquiera entender el camino, solo avanzan hacia lo incierto, tal como lo he hecho yo esta noche.
Las tentaciones se hacen presentes, pero esos pedazos de alma que se desprendieron en el viaje son más importantes de remendar. Llevo años intentando unirme, pero cada vez que me siento completo, destruyo lo que había y lo daño, cada trozo es utilizado para remendar lo que he quebrado, que cada vez se hace mayor, ya no sé que está bien y que está mal, cada acción que realizo con incoherencia es razón para sufrir y escribir. Tal vez debo alejarme de todo aquello que me inspira, la inspiración de hoy me llevó a realizar semejante viaje.
Sufro por amor desconsolado, sufro por pertenencia ajena, sufro por pena externa, por felicidad confinada al vacío, sufro por lo terrenal y lo divino; mi alma sufre tanto tanto que exculpar mis pecados se hace imposible, pero no puedo evitar sufrir, así vivo, en agonía eterna.
Llego a un brazo extendido de la soledad, la oscuridad ha tomado un trozo del camino esperando tentarme, pero hoy no es el día, el camino es extenso y debo retornar a casa con prontitud. Esperé por horas que la lluvia empapara mi cuerpo y exculpara mis deseos, que pudiera lavar aquello que es ajeno, lo colectivo, lo que no es esencial, pero jamás se presentó, mi sudor me indica que el frío se hará presente y no me dejará avanzar, en el miedo avanzo y pedaleo, el fin del camino se acerca y yo no puedo no avanzar y dejar pedazos inservibles en el camino, quizás en el futuro pueden servir a alguien más para encontrar respuestas propias. El día terminar y es hora de dormitar.

sábado, 3 de agosto de 2013

Estados dispersos

Un ente, una noche, un poema y una canción, todo organizado de acuerdo al itinerario de la vida, sin paciencia. Creo avanzar con el tiempo, la soledad se hace cada vez más duradera, aquél estado en el que me he inmerso tantas veces antes, y de el que he luchado por egresar con honores, pero al parecer es mi estado natural, los demás lo perciben, ya me conocen, pueden analizarme con sólo observarme, para ellos siempre seré alguien, pero nunca su alguien, yo soy yo y yo y yo, una relación avanzada. 
Desconozco todo compromiso, incentivo con una fuerza tiránica el deseo de avanzar, en solitario, una pieza musical única y sin sentido, una camino que ha sido forjado por años de desconocimiento de bases sociales retóricas, banalidades.
Esta noche encuentro nuevas palabras, nuevos sentimientos emergen, nuevas canciones que llenan esos pedacitos de alma que aún se encuentran divagando por retornos. Mi cuerpo y yo nos entendemos, y comprendemos a los demás, lentamente comienzo a entender el proceso inerte de la libertad, un concepto tan abstracto, tan desconocido, tan falto de análisis, que me pierdo e intento continuar.
Una invitación simple desató en mi un sentimiento de encanto, un encanto tan abstracto y complejo que fue analizado y comprendido en un lapso de tiempo tan largo que tuve que detenerme en muchas estaciones. Un sentimiento con el que me reencontré después de mucho tiempo en receso, en estados perturbados, una señal después de mucho tiempo. Un sentimiento ajeno me invadía, y decidí aceptar un reto mayor al dispuesto, creí poder cumplir cada meta con devoción, con agonía, pero no fue así. Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, todo pudieron observar con exactitud mi latitud desenfada, una máscara que he utilizado por tanto tiempo que se ha hecho parte de mi, de mis telares imposibles, soy un trozo de arte que ha buscado por mucho tiempo ser incomprendido para poder tener un valor mayor al otorgado, sobrevalorado desde cada ángulo que pueda analizar, un estúpido que encontró en aquellos números ausentes de mi vida una respuesta a mis preguntas.
Mi cama protege, el itinerario ha finalizado, las dudas disipado con exactitud, la magia se ha sumergido tan profundamente que la ilusión se puede entender desde lejos, el cambio es inminente. Me he perdido por mucho tiempo en una lucha sin sentido. El abandono no es total, aún me encuentro en mi mundo con la paz con la que comienzo cada día.

viernes, 26 de julio de 2013

Astro en destrucción


Dentro de la inmensidad, me veo forjado a luz y hielo, una solución tan diáfana como el aire. La voluptuosa ecuación que me veo impulsado a realizar cada vez que la mezcla se descompone me hace sentir una explosión tan fuerte y poderosa que puedo desatar mi ira sin control; hoy fue una de esas noches en estados cósmicos lejanos. 
Tan cercano a mi órbita, como nunca, me dediqué a planear el resto del camino con tanta precisión y naturalidad, que ni el mismo escepticismo utilizado por décadas pudo derrocar; cada palabra, estrella y pedazos de luz fueron pensados con finalidad y propósito, pero el camino se derrumbó, todo finalizó. El universo se apagó de pronto, los astros que estaban a mi lado simplemente se alejaron, sin retorno, sin culpa, sin sentimiento de daño. La culpabilidad de cada ser debiese ser cargada con tanta cautela para no continuar apagando esperanzas, pero soy atraído una y otra vez a aquellos cuerpos inertes y sin culpas, yo un solitario sin vacíos, mis aperturas son expuestas y proclamadas al infinito. 
Exposición fatal al universo, solo puedo sentarme y gritar, los caminos ya no existen, los astros no existen, las estrellas se han ido, solo yo en el infinito, y el hielo se torna hierro, y duele, duele tanto que mata lo que aún quedaba vivo; a cada paso aprendo, a cada sufrimiento me acabo a la velocidad de la luz.
Finalidad sin sentido, aprehendo sin comprender, y continúo ciego, un tiempo que ha muerto, una cita con el silencio sin compasión, escucho la lluvia de estrellas alejarse con presión ejercida, nubes de metal acercarse a destruir lo que aún queda, es mejor intentar apresurar lo que sea que hago.
Mis ojos cansados se integran a mi ente cósmico, la tristeza se ve impedida en el vacío, el confort entregado por una situación impropia es distanciada una vez más, me convertí en un desastre en mi propio futuro; he amado sin sentido, he querido sin retorno, he deseado sin razón, he querido en negación, todo con segundas y terceras oportunidades sin logros aparentes. 
El universo ansía mi desaparición, él y otros entes varios, aún astros vacíos.
Ansío convertirme en una enana blanca, cuerpos celestiales con días contados; añoro tener valor, solía viajar por el universo sin remordimientos, sin nuevas sensaciones ni sentido del tiempo,hoy soy un astro sin rostro. 
He aprendido a convivir con el lado oscuro del universo, pronto podré mimetizarme y seremos uno, ya no habrá más de mi que utilizar y desperdiciar.
La complejidad exhibida una vez, hoy hecho simplicidad plena no puede ser devuelta; no entiendo, no me entiendo, no me entenderé, ¡FIN!


domingo, 21 de julio de 2013

Causa perdida

La profundidad en la que me he inmerso estos días me ha permitido ir más allá de los límites permitidos, ver el avance realizado y los daños que aún se encuentran en estado de abandono total, resultado: restauración en proceso.
Mi integridad infinita se compone de tantas partes, de tantas piezas completamente distintas que es imposible ver el todo cuando te encuentras reparando aquellas que aún se encuentran débiles.
Comencé por lo primordial, ¡mi vida!. Todo en ella era superficial, sucio, barato, sin valor, todo estaba mal, no tenía forma ni color. El valor de cada posesión ascendía a valores que ni siquiera yo entendía, nunca fui yo, nunca entendí completamente lo que era, en lo que me había convertido, en la luz encontré la oscuridad en la que me vería inmerso al final del camino; esa luz, nunca fue realmente luz, solo era fantasía. Cometí errores, eliminé el pasado, borré mis huellas, y me encontré inmerso en lo esperado: el desconocimiento y la pena. Por meses me sentí totalmente desesperado, solitario, en constante desvalorización, en una profunda introspección, toqué fondo más de una vez, pero al final sumergido en dudas, me salvé.
Luego vino mi autoestima, a esas alturas olvidada, sumergida, hecha trizas, oculta. Una tras otra, piezas distintas, sin entender, sin camino, sin fuerza, todo un rompecabezas. A cada situación expuesta al abandono, fue más fácil escapar que presentarla ante el mundo, ella se escapaba sin retorno, yo nunca quise buscarla por miedo a dañarle aún más. Al final decidimos enfrentar una pared gigante frente a nosotros, cada uno con más heridas que antes, pero unidos una vez más.
Pero al parecer no he podido restaurar mi yo del todo. El dolor aún permanece quieto, en constante resolución, en construcción de destrucción, paso a paso cubre lo que aún no ha sido reparado. La oscuridad sumerge los vacíos, y nuevas extensiones son creadas, damnificadas. 
Al final de cada día, esa crónica oscuridad se hace presente al comenzar algo nuevo, porque en la construcción nada permanece, nada se transforma, nada se regenera. Me he vuelto incapaz de crear, y un experto en destrucción total, toda una causa perdida.

miércoles, 17 de julio de 2013

Juntos

Creación infinita, sabiduría basta, experiencia finita, una mezcla inexacta, un momento, un minuto de silencio que deja de existir, y sólo eres. 
Miles de rostros observan atentos, a mi lado solo melodías, un camino largo y distante, un monstruo gigante que me observa desde las alturas, lo fotografío y me invita a conocer sus colores, yo los observo y me detengo otro minuto, el río fluye con mis pensamientos. 
Miles de ellos, sentados, observando, criticando; yo, melodías, y un camino. El cielo se torna rosa, un amor desperdiciado que sube lentamente, la soledad me observa con ansias, siempre se encuentra junta a mi, yo no puedo resistirme.
Recuerdo ojos, labios, palabras, dos cuerpos y una figura aunada; pero aún así, no puedo resistirme y me dejo tentar por la soledad, me alejo y se queda ahí, todo el amor desaparecería algún día, me excusé en reiteradas oportunidades, ahora se que es un problema.
Un sonido intermitente en mi cabeza, una y otra vez, su voz, me relata mis decisiones, mis errores, ahora lo veo, me inundan el cuerpo hipotérmico. Recorro el mundo lentamente, armas poderosas poseo, pero las utilizo una y otra vez en mi contra, jamás he disparado en contra de otros. Mi miraba como si me conociera de toda la vida, sus palabras eran las mías, sus miradas eran reconocidas, su cuerpo y el mío eran dos pedazos de un puzzle en construcción constante, todo era perfecto, una creación infinita, pero lo arruiné. 
Mirar al universo con un cigarro y la luna, sus manos eran las mías, mis errores eran un cuento que debía ser olvidado, pero yo tenía miedo, yo tuve miedo, yo tengo miedo, yo tendré miedo, tiempos verbales que conjugan mi ser, con miedo.
Regreso lentamente, tengo miedo de tropezar con más recuerdos, pero las lágrimas no se dejan esperar, ellas siempre están ahí esperando la oportunidad perfecta para entregarse al viento, el frío las congela, como una vez yo congelé el corazón. No sé cuando tomé esa decisión, no volver a entregarme por completo nunca más, quizás fue, si lo sé, si fue.
Un cable sostiene mi regreso, un triángulo que promete entender mi camino y guiarme, miles de rostros que vuelven a observar, lentamente avanzo hacia el fin del camino, como una banda, el río y el cielo crean un universo lejano y un retrato hermoso, intento fotografiarlo, y lo hago, pero la fotografía no logra capturar lo que siento por dentro, está vacía.
Los pensamientos juegan frente a mi cuerpo, corren y saltan y hablan fuertemente, los demás no pueden escucharlos, lamentablemente no pueden. 
Al volver, un camino más certero se presenta, tengo miedo, tengo frío, y de pronto, nada. Un extraño sentimiento de culpa me rodea, todo lo que he hecho está aquí, toda la maldad esparcida, todo el desamor, el sufrimiento, los juegos, todo el mal, en mi cabeza por un segundo, y por algunos minutos, sólo por un par de minutos eternos, puedo morir, quiero morir, pido morir, sin explicación, morir morir morir, todo está vacío y sin sentido, todo está descubierto, entiendo todo, el fin, la vida, todo.


lunes, 15 de julio de 2013

Estampidas

Observo a las personas, una tarde cualquiera se presenta con relativa normalidad. Mi bicicleta y yo hemos decidido dar un paseo por la ciudad. Amantes, amores, amigos, estudiantes, afligidos, hermanos, padres, y yo, todos avanzan, todos se mueven, todos sin excepción.
Observo con empatía a todos, intento entenderlos, intento ser ellos, pero mi prisa es mayor a mi curiosidad por entenderles del todo. 
Es difícil ser ciclista en Valdivia, nadie parece entenderte, los autos continúan, los peatones no te quieren en su lugar; no debería estar ahí, pero lo estoy.
Es tiempo de separarme de mi bicicleta por algunos minutos, debo avanzar hacia donde ella no puede llegar. 
Me posiciono detrás de una estampida de gente, y pienso en ellos, todo tan unidos, tan parecidos, tanto en común, y no se conocen, y probablemente jamás lo harán. Pienso en la originalidad como una corriente común estos días; todo el mundo intenta ser original, único e irrepetible, pero nadie lo es realmente. Entonces me pregunto, ¿qué es la originalidad?, me respondo inmediatamente: ¡NO EXISTE!, (por lo menos es esa mi percepción). Todos vestimos, todos vivimos, todos respiramos y comemos, aprendemos a hablar a través de la imitación, incluso nuestra forma de reír, los estilos vacíos y los que provienen de contenidos universales, el cosmos, todo es repetido, reinventado y apropiado, nada es original. Hay quienes intentan entender el mundo de diferente forma, y lo logran, yo los admiro, son valientes, seguros y atrevidos, una mezcla unísona en disonía. 
Caminaba por las calles pensando en ello cuando veo una persona de color, todo el mundo lo miraba desde lejos, pero al acercarse bajaban la mirada, como si su color de piel les incomodara. Una persona sin una pierna pasaba de tienda en tienda feliz buscando su nueva adquisición, todos sonreían al verla, pero una vez que ella se alejaba, yo podía oír palabras que me herían incluso a mi, cuánta hipocresía en el mundo.
Permanezco inmóvil por un par de minutos, me permito re-evaluar mi destino. Me harté de esta estampida, me cansé de entender, es hora de retornar a casa.

domingo, 14 de julio de 2013

Follow up

Cinco, seis, siete, ocho, ¡hora de levantarse!. El sol ilumina y me indica que es hora de comenzar. Luces grises iluminan mi andar, pero se tornan en todo un arcoiris al llegar. 10 de la mañana, Nati y yo posicionados para comenzar a vender nuestras pertenencias y poder costearnos. Todos observan, lentamente todo desaparece, nuestros bolsillos ya se encuentran felices, es hora de partir. 
Mi tarde inicia en mi cama, mi cuerpo necesita descansar un momento; yo lo prolongo por cuatro horas más.
Despierto y es hora de continuar, soy arrastrado a un evento único, 15 personas celebran y disfrutan, yo sólo puedo observar el reloj para que el pueda darme una pista de cuando podré escapar. Finalmente mi rebelión me invita a abandonar, los vasos continúan coqueteando con los asistentes, no han sido capaces de seducirme.
Nika, Nico y Maruja me esperan finalmente. Recorremos puentes, recuerdos, memorias, discursos, lugares, eventos, la niebla, las calles, sin paradero evidente, nosotros tenemos la capacidad de crear, ellos no tienen nada.
Las palabras emergen como pincelazos que crean y destruyen, los recuerdos alimentan nuestra capacidad creativa infinita, al fin decidimos emprender un viaje. 
El mundo nos acompaña, queremos compartir con ellos parte de nosotros. Risas, falacias, estigmas y paradigmas, todo es entregado y compartido de forma única. Iluminados y en apogeo, nuevos entes se detienen a entendernos, la fiesta se torna en una orgía de decisiones incoherentes e inertes, simplicidad absoluta frente a los demás. La divinidad se presente en un mal momento, cinco de la mañana y los asistentes procuran continuar su camino, yo y otros entendemos y deponemos la invitación, aún no es hora de partir. 
La madrugada me entrega nuevas sorpresas, nuevos entes, invitaciones totales y parciales. procuro tomar nota de cada sentido, podría olvidar alguno posterior a esta noche que casi acaba.
Seis de la mañana y todo termina, soy cobijado al final de una noche de excesos, esa es una historia que me pertenece solo a mi.

jueves, 11 de julio de 2013

Dos días


Mi cuerpo permanece en calma, los ojos lentamente comienzan a despertar, por la cresta me quedé dormido. Prometí estar a las 9 de la mañana ese día en la universidad, tuve que tomar mi bicicleta y realizar el viaje mucho más rápido de lo esperado, que generalmente significa escuchar menos canciones de mi playlist, lo cuál ya me apesta. 
Llegué a la universidad 20 minutos, con muchas ideas en mi cabeza a causa de todas las ideas que brotan en mi cabeza una vez que mi viaje diario comienzan, historias, videos, canciones, poemas, películas, libros, pinturas, etc., todo tipo de expresiones con las que podría día a día plasmar parte de mi vida y los sucesos, no puedo permitir que estos recuerdos se desmoronen, no es justo lastimar tanto pasado, él también permanece conmigo omniscientemente. Todos los favores son devueltos y entregados personalmente, por fin mi día a finalizado y puedo comenzar a oscilar. 
Una cama fría y entretención creada a partir de ideas ajenas, acciones que postergan mi tarde. Recibo una llamada y una invitación que no me atrevo a posponerle, yo y mi hiperactividad necesitan salir.
Mi bicicleta, fiel compañera escapamos lentamente a la liberación total y parcial, dos términos que jamás deben entrelazarse en el tiempo cósmico real, han sido extendidos y derrocados, utilizados al mismo son. Recorremos parte de la ciudad junto a Manu para poder lograr el acometido de la noche, escudarnos en la alegría prestada para poder acceder a la oscilación determinada.
El tiempo fue un préstamo sin devolución, pero las palabras fieles amigas nos distrajeron de él. Nico por fin ha llegado a guiarnos a la última estación de la noche, cuatro paredes, cinco vasos, cinco personas, un cigarrillo, mucho alcohol, y otras pertenencias. Los secretos fueron parte de la velada, noticias y acuerdos, un viaje iniciado que no podía parar. 
Noche oscura, lluvia que cae y se desvanece, brebajes que encuentran una estancia segura, humo humo humo que sopla, el aire se lleva, mi garganta está seca. Sigue el viaje, el tren mantiene su ritmo, un pasajero más se entrega al tren, un sillón que habla de mas, una estación que cambia con el sonido de los heirz, de 440 a 432 para mantener el equilibrio natural con el universo, madre real y primera de la creación. Las palabras ya no se entienden, balbucear por hablar es como entender por comprensión. El cuarto cambia de de forma, está oscuro pues es hora de descansar, los inquilinos han huido de la pausa nocturna, nadie se quiere detener. Abro una vez más los ojos, otros me acompañan aún. Realizamos los deberes necesarios para poder terminar con el comienzo y continuar; un nuevo invitado se hace necesario, es invitado con dificultad, pero su transporte es encontrado con dificultad. Iniciamos un nuevo viaje cósmico, la alegría se apodera insensatamente del aire, imágenes proyectadas, diálogos eternos, caminos que llevan una eternidad siendo recorridos, recuerdos, canciones, pasado, presente, futuro, nombres, fechas, promesas, citas, fornicadores e impuros, por la cresta me perdí del centro.
Llega la hora de acabar el viaje y comenzar uno nuevo, mi bicicleta se hace necesaria. La oscuridad cubre la noche, un manto delante de mi se impone, pero no es suficiente, ingreso en ella y egreso intacto, he llegado al fin. 


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